Barcelona | Redacción | 12/03/2010

En una carta a el diario La Vanguardia, Isabel Salamaña i Serra – Concejal de Movilidad de Ayuntamiento de Girona y profesora de Geografía de la Universitat de Girona defiende claramente que aparcar el coche no es un derecho en la Universidad de Girona, cuando existen opciones de acceso en transporte sostenible.

Desde el BACC queremos felicitar efusivamente esta iniciativa a favor de la movilidad sostenible, que incuestionablemente pasa por la reducción del número de plazas de aparcamiento del vehículo privado motorizado, una medida poco popular pero necesaria.

A continuación reproducimos la información en La Vanguardia:

Aparcar en la UdG – RAFAEL VILA MORATÓ

Arbúcies La alcaldesa de Girona y la rectora de la Universitat de Girona, en un excelente ejercicio en pro de la cultura, han ampliado en una facultad esa universidad al tiempo que han facilitado que los residentes de otras poblaciones puedan acceder a esas magníficas oportunidades reduciendo de forma drástica las plazas de aparcamiento. ¿Qué mejor manera de ayudar a la reactivación económica de la ciudad de Girona? Eliminar plazas de aparcamiento, perseguir a los estudiantes de otras poblaciones, retirar los coches con la grúa, para así obligar a alquilar pisos a todos aquellos que residen fuera de la ciudad.

LA RESPUESTA

Invitación a la reflexión ISABEL SALAMAÑA I SERRA – Concejal de Movilidad de Ayuntamiento de Girona y profesora de Geografía de la Universitat de Girona

Acceder a cualquier lugar es un derecho universal y la movilidad el medio para ejercerlo. Cualquier persona puede acceder a los campus de Girona a pie, en bicicleta, en autobús o vehículo privado. Lo que no es un derecho es aparcar el coche privado, porque, en todas partes, el territorio es un bien escaso. Cabe reflexionar y preguntarnos: ¿en cuántos campus se puede aparcar libremente? ¿Hemos explorado colectivamente la posibilidad de ir a pie o en transporte público? Es posible que algunas personas tengan que realizar su desplazamiento en vehículo privado a causa de la baja frecuencia o inexistencia de transporte público. Sin embargo, ¿no habríamos de entender el vehículo privado como un medio que nos acerca del lugar A (origen) al B (destino)? ¿Estamos convencidos de que no podemos desplazarnos a pie en el lugar de destino y caminar, como mucho, 30-45 minutos al día? Hacer un pequeño gesto para contribuir juntos a un desarrollo de mejor calidad de vida es hacer posible el paradigma del crecimiento sostenible.  

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