Se trata de una chaqueta que utiliza unos sensores activados por el movimiento y que, a modo de semáforo, cambia de color: verde al acelerar el ciclista y rojo cuando frena, lo que hace más fácil el uso de la bicicleta en la ciudad.

Chen dijo que en su primer prototipo invirtió los 20 dólares que le costó un impermeable y que al utilizarlo se dio cuenta de que los conductores londinenses le pasaban menos rápido y le daban más espacio en el recorrido.

El segundo premio fue para un grupo de estudiantes canadienses que ha creado, también para usar en bicicletas, un sistema de frenado que puede utilizarse con una sola mano, por lo que se orienta hacia ciclistas discapacitados.

Invento español

El proyecto español no pudo hacerse con los primeros premios. Se trataba del ‘Hob Bie’, una placa de inducción que mediante sensores electrónicos reconoce automáticamente el diseño y el tamaño de la sartén o cazuela, por lo que utiliza únicamente la energía necesaria para cocinar, por lo que es menos que la que se utiliza normalmente.

El invento permite, según sus creadores, que en esa placa se pueda cocinar con utensilios de todas formas y tamaños, ya que el calor afecta a toda la superficie.

El equipo del proyecto español estaba compuesto por Elisa María Fernández, Jesús Franch y Jorge López, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid (ETSAM).

A esta edición se presentaron proyectos de Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Irlanda, Italia, Japón, Nueva Zelanda, Suiza y Reino Unido.

Jóvenes talentos

Con estos premios establecidos por el diseñador británico James Dyson se reconoce el talento de jóvenes estudiantes de ingeniería y diseñadores de todo el mundo en proyectos que resuelven los problemas cotidianos.

Para conceder los premios, se ha tenido en cuenta la funcionalidad de los diseños, su aplicación ergonómica, así como los grados de innovación, inteligencia del diseño, impacto visual y estético, y filosofía que conlleva.

Los ganadores recibirán premios de 2.000 dólares (1.200 euros) y 10.000 dólares (6.300 euros) que se destinarán al tutor o universidad del estudiante. Además, todos los proyectos se incluirán en la página web de la Fundación de James Dyson.

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