El joven Enaitz Iriondo, de 17 años, murió atropellado la noche del 26 agosto del 2004 cuando regresaba en bicicleta al cámping riojano donde pasaba las vacaciones con sus padres. Un mes después, el juzgado de Haro archivó las diligencias en vista del contenido del atestado y de que Enaitz iba sin casco y sin chaleco reflectante. Pasados tres años, el conductor del vehículo, Tomás Delgado, se descolgó con una demanda judicial que provocó un enorme escándalo en la opinión pública. La presión social acabó obligándole a retirar la demanda.

VELOCIDAD SOSPECHOSA

El fiscal coordinador de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, explicó ayer que la petición de reapertura obedece a la existencia de “nuevos elementos probatorios”, como la velocidad a la que iba Delgado en una carretera limitada a 90 kilómetros por hora. El escrito pide que se tome declaración como imputado a Delgado y que se interrogue a los padres de Enaitz.

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