Para algunos, el lamento y la eterna promesa de más seguridad no fue suficiente y colocaron una bici blanca y una triste placa en el lugar en el que pereció su amiga. Como reza su web (www.ghostbikes.org), “todos tenemos que pasar por calles inseguras y enfrentarnos a los mismos riesgos. Sencillamente, podría pasarnos a nosotros y debemos recordar”.

EMPATÍA

Sea por ese miedo empático o por la necesidad de convertir la rabia en una obra de arte fúnebre, ya son más de 40 las ciudades de todo el mundo que han colocado una bici fantasma en las esquinas. Anclada a una farola, o a un semáforo. Siempre con la misma historia: Goliat se zampó al ciclista David, que no atinó ni a desenfundar el tirachinas. Los impulsores prometen que seguirán “todo el tiempo que sea necesario”, a pesar de que, reconocen con pesadumbre, “cada vez que se coloca una nueva bici se tiene la esperanza de que sea la última vez”.

En Catalunya ya van dos últimas veces. La primera se colocó en noviembre en un punto negro de la N-141 a la altura de Montfullà (Giro- nès). El carril-bici que sigue la antigua vía del ferrocarril a Olot tiene un tramo que besa el asfalto. Una joven colombiana de 29 años se dejó la vida en ese punto. La segunda bici fantasma pudo verse en junio en el cruce de la calle del Bruc con Consell de Cent, en Barcelona, donde una joven resultó gravemente herida tras ser arrollada por un camión. Albert García, de Amics de la Bici, denuncia que la Guardia Urbana no tardó ni tres días en desalojar la bici. “Dirán que colocarla es ilegal, pero lo que quieren es esconder el hecho de que hay accidentes de bici –apunta–. Si nadie retira los ramos de flores de las carreteras, no entendemos la prisa en borrar la presencia de las bicis fantasma en Barcelona”.

Miquel Llop, presidente de Mou-te en bici, asociación que colocó la bici en Montfullà, añade que a los políticos “se les debería caer la cara de vergüenza” por dedicar a la bici tan poca infraestructura.

SINIESTRA GUÍA

Más allá del mensaje de denuncia, esta iniciativa ha creado una guía de puntos negros que puede salvar la vida a más de uno. La web distribuye las bicis fantasma por las 40 ciudades de los nueve países que han hecho suya la idea e incluye un detallado mapa con el lugar del siniestro. De este modo, si uno pretende pedalearse alguna de estas urbes, puede consultar el site y guardarse muy mucho de coger la avenida de menganito o la plaza de fulanito. O puede visitarlas, guardar un sentido silencio, mirar a derecha e izquierda y seguir pedaleando con precaución.

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