La reducción del tráfico es mucho más acusada en los accesos que en el interior de Barcelona. Los vehículos que entraron o salieron de la ciudad bajaron una media del 4,3%, mientras que en las vías urbanas el descenso fue solo del 1,7%. En las dos rondas, la variación de la intensidad diaria fue, como viene ocurriendo desde hace unos años, muy poco significativa, según el ayuntamiento, el 0,2% de media en los dos sentidos de la Litoral y el 0,9% en la de Dalt.

INCREMENTO DE LA OFERTA

Los viajes en el conjunto del transporte público bajaron en el 2008 el 0,3%, pero el metro, el medio más utilizado con diferencia (376 millones de validaciones), subió el 2,7%. Fue el fruto de que su oferta de vehículos por kilómetro aumentase un 10%, a la espera de la apertura de nuevos tramos. En el tranvía, el incremento de pasajeros fue aún mayor pues se situó en el 11,1%. Estas cifras contrastan con la caída del 7,4% de los usuarios de los autobuses de TMB (los 14 días de huelga la explican en parte) y también con el 2,3% negativo de las Cercanías de Renfe, un servicio que sigue lastrado por averías y retrasos y por los cortes que causó el fiasco de las obras del AVE en Sants. La circulación fue también algo más rápida el pasado año en Barcelona, según el informe que el alcalde Jordi Hereu entregó ayer a las entidades. En las vías mar-montaña la velocidad de recorrido subió el 4,2% y en las transversales, el 2,5%. En las rondas, la mejora fue todavía mayor, el 5,6%.

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