Como ella, muchos usuarios han expresado en las últimas semanas su enfado respecto a las prestaciones del bicing. Un trabajador del servicio, que no quiso dar su nombre, confiesa que el servicio “va mal” y que mucha gente está llamando para quejarse. Reconocemos que de momento hay bastantes problemas, tanto materiales como logísticos, pero estamos tratando de solucionarlos”, explica por teléfono.

Uno de los problemas con los que se topa más frecuentemente el usuario del bicing es que en el momento de pasar la tarjeta por la máquina que las identifica, ésta marca que no hay ninguna bicicleta disponible, cuando en realidad hay aparcadas ante él media docena.

Ramón Corna, de 37 años, es agente inmobiliario. Su experiencia ha sido desastrosa: “Ya hace unos días que no he podido coger ninguna bici para hacer mi trayecto. El otro día, al pasar la tarjeta, la pantalla me indicó que no había ninguna disponible en la parada, y había por lo menos cuatro. La máquina me mostró otras dos estaciones cercanas donde se suponía que habían bicis y… ¡sorpresa! Al acudir a ellas me encontré con el mismo problema. ¡Tres estaciones, para nada! Una verdadera pérdida de tiempo. Y menos mal que no era por la mañana para ir al trabajo. Si no, habría llegado muy tarde. Acabé regresando a pie a mi casa”.

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