La segunda estación fue la del pasaje de Mercader. “Sí que había anclajes libres, pero no la bloqueaban”, relata. Bajó por Rambla de Catalunya hasta la estación de Consell de Cent. Mala suerte. Había anclajes libres pero su bici tampoco se bloqueaba: “Fui a Gran Via con paseo de Gràcia porque hay dos estaciones”. Nada. Una estaba llena y en la otra no consiguió anclarla. Cansada, llamó al servicio de atención al cliente. “Me dijeron que debía ser cosa de la bici y que pasaría un camión por donde estuviera para recogerla. Quedamos en paseo de Gràcia con Aragó, que es a donde intentaba llegar”. Después de esperar un rato, sin rastro del camión, volvió a llamar. Y la operadora le dijo que ya no podía pasar el camión y que se llevara la bici a su casa, que no le cobrarán nada hasta el lunes. Asombrada, siguió con su ruta pensando en cómo dejar la bici en algún lugar seguro. Por si acaso, volvió a probar en la estación bajo el Arc del Triomf. Y la bici, al fin, quedó anclada.

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