GRAN ACEPTACIÓN

Pero la aceptación del Bicing, pese a sus deficiencias, ha desbordado todas las previsiones. Hasta el punto de que la Entidad Metropolitana del Transporte (EMT) ha previsto que el servicio llegue el próximo verano a 17 municipio del área metropolitana. El experimento iniciado en Barcelona es aceptado por tres de cada cuatro barceloneses, que se manifiestan abiertamente a favor. Poco menos de la quinta parte se pronuncia en contra y sólo ocho de cada 100 no se llegan a definir. La valoración y la aceptación de sistema son también elevadas: un aprobado cercano al notable y un uso que se extiende, según confiesan, a cerca de la quinta parte de los entrevistados. Pero, teniendo en cuenta que hace sólo un mes había 175.000 abonados a Bicing, el 17,6% de ciudadanos barceloneses que confiesan haber utilizado el servicio está considerablemente inflado: ese porcentaje sobre la población de Barcelona equivaldría a más de 270.000 abonados, unos 100.000 más de los reales. La explicación a este desfase es –además de que algunos usan las tarjetas de abono de familiares o amigos–, que muchos encuestados confunden el Bicing como servicio público con la utilización de su bicicleta particular. A pesar de ello, la encuesta pone de manifiesto que muchos ciudadanos están a favor de transportes no contaminantes.

VOTANTES DE ICV-EUiA

Las dos terceras partes de los barceloneses aseguran que el Bicing facilita la movilidad global en la ciudad. En contra de esta opinión están poco más de la cuarta parte. Atendiendo a los diferentes segmentos de encuestados, quienes mayoritariamente dicen que la bicicleta facilita la movilidad son los que la usan (el 80,9%), hombres (el 73,1%), jóvenes de 18 a 29 años (el 86,6%), con estudios medios (el 68,7%), estudiantes (el 83,9%) y votantes de ICV-EUiA (el 90,9%).

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