Intentó evitarlo el concejal de Movilidad, Francesc Narváez (6.000 bicicletas, 400 estaciones, 150.000 abonados, 300 nuevos usuarios cada día…). Fue en vano. Eduard Freixedes – hasta hace poco Eduard Garcia Plans-, de CiU, citó que hay 800 quejas diarias de los abonados. Alberto Villagrasa (PP) lamentó que no funcione las 24 horas y propuso financiarlo con publicidad. Ricard Martínez (ERC) dijo que el Bicing se había desarrollado “sin prudencia ni paciencia”, atendiendo a la cantidad más que a la calidad y fallando el mantenimiento de las bicicletas y la distribución de las estaciones.

Lo que sí se votaba – y aquí ERC sí apoyó al gobierno- era el cierre de las cuentas generales del Ayuntamiento del año 2007. Antoni Vives (CiU) y Xavier Mulleras (PP) censuraron lo que consideran un excesivo número de adjudicaciones “a dedo” (sin concurso), un gasto elevado en publicidad y una atención menor de la que dice el gobierno a las prioridades: servicios sociales, seguridad y mantenimiento del espacio público. Vives censuró que el Ayuntamiento mantenga un restaurante (en el Fòrum) y un hotel de lujo (en Miramar) en lugar de dedicar ese dinero a otros menesteres. El pleno aprobó por unanimidad rechazar la decisión de la Unión Europea de ampliar la jornada laboral de 65 horas semanales.

 

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