El proyecto quedó amenazado desde que las dos principales empresas del sector, Clear Channel, que ofrece el servicio en Barcelona, y JC Decaux, su contraparte de París, no se presentaran, tal como avanzó este diario el 18 de febrero.

La falta de interés de estas dos grandes multinacionales está basada en el esquema de negocios para ofrecer el servicio. Según el concurso elaborado por la EMT, la ganadora debía obtener la mitad de los ingresos de la venta de espacios publicitarios en las paradas y en las bicicletas. La otra mitad sería pagada por la Administración y los usuarios.

Además, las empresas del sector consideraron que la EMT hizo una oferta económica insuficiente. El sistema de Bicing de Barcelona tiene un coste de 3.000 euros por bicicleta al año. La EMT ofreció pagar algo más de 400 euros al año.

Las complicaciones económicas y del sector publicitario hicieron que muchas empresas del sector no vieran una rentabilidad clara en estas condiciones. El presidente de la EMT ya había advertido que si el esquema del Bicing basado en la publicidad no veía la luz, la Administración no convocaría a un nuevo concurso en el que debería asumir todos los costes de la operación. OPCIÓN PRIVADA/ Ante el pinchazo del Bicing metropolitano, la EMT apuesta ahora por fortalecer la opción de la bicicleta privada. El plan contempla instalar unos 230 módulos cerrados para aparcamiento que tendrán capacidad para albergar 3.000 unidades. El sistema costará la mitad que el Bicing (unos 500.000 euros), pero no parece no despertar el mismo entusiasmo entre los usuarios de la bicicleta.

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