DISEÑO

El diseño de la futura red está muy avanzado. Los municipios ya saben cuántas estaciones tendrán y dónde estarán ubicadas (principalmente junto a estaciones de tren, metro o autobús y en zonas de prioridad peatonal) y qué correcciones deberán realizarse para garantizar un buen funcionamiento (cambio de dirección de calles, aumento de la señalización, eliminación de dobles sentidos de circulación, etcétera). Así, Gavà tendrá 23 estaciones, 200 bicis y 24,5 kilómetros de carriles; Sant Boi ofrecerá 27 paradas y 216 bicis; Viladecans tendrá otras 200 bicicletas en 25 estaciones; y Castelldefels o Sant Joan Despí ofrecerán 24 paradas cada una.

Por contra, municipios clave como L’Hospitalet, que tendrá 45 estaciones, todavía no ha acabo de definir su proyecto. No obstante, está previsto que el plenario de la segunda ciudad de Catalunya ratifique el convenio “este mismo mes”, según fuentes metropolitanas. Mientras los rezagados se suman al carro, la EMT está acabando de confeccionar las bases del concurso para la adjudicación del servicio, al que podrían optar hasta cinco empresas, incluida Clear Channel, adjudicataria del Bicing de Barcelona. Entre las candidatas hay firmas especializadas en publicidad y constructores de bicicletas, sobre todo. Poveda avanza que tanto las bases como el proyecto técnico –que incluye las especificaciones concretas de cada parada– “estará acabado en marzo”, por lo que la adjudicación tendrá lugar antes del verano. Si se cumple el calendario, el servicio se estrenará, prácticamente al unísono en todas las ciudades, a final de año.

El único punto que no podrá definirse hasta que se adjudique el Área Bicing es su compatibilidad total o parcial con el Bicing de Barcelona. Si el concurso lo gana Clear Channel, los dos sistemas se fundirán en uno. Pero si el adjudicatario es otro, se deberán montar “estaciones mixtas” en las zonas fronterizas donde se intercambiarán las bicis de las dos redes, indica el presidente de la EMT.

VIAJES CORTOS

Lo que sí será “completamente compatible”, asegura Poveda, será la tarjeta de abono, que tendrá validez en ambas redes. No obstante, insiste en que la compatibilidad de las dos redes es un problema menor, pues “la bicicleta solo funciona como transporte alternativo en rutas de entre tres y cinco kilómetros”, lo que reduce los posibles viajes a Barcelona. Lo que sí que será frecuente es que personas que residan en el área adquieran un abono en sus municipios pero lo usen en Barcelona y viceversa, una operación que será perfectamente asumible gane quien gane el concurso.

Un doble sistema informático evitará los fallos que se producen en Barcelona

Cada una de las 3.500 bicicletas del Área Bicing costará anualmente unos 3.000 euros, más de 10 millones en total, según la EMT. La idea es que el 60% del coste se sufrague con la publicidad que se instalará en cada estación, el 15% lo aporten los municipios y el 25% se cubra con las cuotas de los usuarios, que serán anuales, mensuales o diarias. Para evitar los errores del Bicing barcelonés, se creará una nueva empresa pública metropolitana que supervisará el servicio. Se exigirá a los gestores la instalación de un doble sistema informático. Los turistas también podrán usar las bicis. 

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