Así, el servicio empezó con solo 120 bicicletas (10 estaciones con 12 máquinas) y una tarifa anual de 40 dólares (unos 31 euros) para alquileres de tres horas. Cuando los responsables vieron que se estima que el precio del sistema por bicicleta en Europa asciende a 4.500 dólares (unos 3.500 euros, según se ha publicado en la prensa local) lo primero que hicieron fue buscar un patrocinador privado que cubriera todos los gastos.

Lo lograron, y poco más de seis meses después las cifras indican que la ciudadanía responde: 900 personas inscritas, unos 100 viajes al día y la idea de ampliarlo la próxima primavera. Las principales quejas son por el horario (por motivos de seguridad la última bicicleta puede cogerse a las diez de la noche) y sorprende el civismo: solo una bicicleta ha sido robada hasta ahora. Y es que lo que al principio podía haber sido el principal problema (el abundante y a veces salvaje tráfico) ha acabado siendo la principal ventaja.

Hasta tal punto que varias organizaciones de ciclistas están promoviendo en internet el uso del bicing y también de la bicicleta privada como la mejor forma de transporte ahora, en invierno, cuando la nieve ya ha aparecido en la ciudad. Los días de grandes nevadas, moverse por Washington es una tortura mayor de lo que ya es en condiciones normales, así que la bicicleta, dicen sus defensores, es la mejor opción.

Para ello, exigen al ayuntamiento que adapte mecánicamente las bicicletas del bicing a las condiciones atmosféricas, y publican consejos para pedalear sobre la nieve: seguir los tramos de los quitanieves, relajar la parte superior del cuerpo al pedalear, beber más a menudo para evitar la deshidratación, protegerse el rostro para evitar el congelamiento, circular en la medida de lo posible siempre en línea recta sin movimientos bruscos del manillar… Su sueño es que Washington se convierta en una ciudad de bicicletas, y ante el caos que será el día de la toma de posesión de Obama recomiendan acudir a los actos en dos ruedas. El alcalde les da la razón, y al margen de ampliar el bicing la ciudad tiene otro proyecto sobre dos ruedas: abrir en la estación central de tren (que también lo es de metro y está al lado del Capitolio) un aparcamiento de bicicletas donde los ciclistas podrán dejarlas seguras.

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