Sorprendentemente, los vecinos no proponen nuevas ubicaciones para los contenedores o señalización apropiada en las salidas de los aparcamientos, sino la retirada de un carril bici a todas luces necesario si se echa un vistazo al mapa de carriles bici disponibles en Barcelona

En ausencia del carril de la calle Urgell cruzar el Eixample Esquerre de arriba a abajo en bicicleta se convierte en una aventura arriesgadísima. Sorprende menos que el artículo esté acompañado de una foto que muestra a dos de las vecinas plantadas en medio del carril, obstaculizando sin duda el paso de los usuarios de la bici. El artículo termina con la desalentadora conclusión de un vecino: “La ciudad que tenemos es la que tenemos, no podemos inventarnos otra a costa de empeorar la calidad de vida de los vecinos”.

Espero que el Ayuntamiento de Barcelona haga caso omiso de esta queja, porque una ciudad que no pueda afrontar cambios de este calibre tiene poco futuro. Y espero también que La Vanguardia se haga eco de iniciativas más constructivas. Entre tanto, sugiero a los comerciantes de la calle Urgell que se esmeren en ofrecer ofertas especiales dirigidas a los ciclistas en ruta y jubilados camino a los contenedores, puede que sea una nueva oportunidad de negocio que sustituya o incluso supere a la de los taxistas que se detenían para ir un momento al lavabo, de todos es conocido que el ejercicio físico estimula el apetito…

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