Sabadell | El Periódico | Ricard Badia Eslava | 16/11/2008

Jordi cogió su bicicleta a las cuatro de la madrugada del sábado, 8 de noviembre, para hacer un recorrido de cinco horas. A las nueve tenía que llegar a su tienda para ponerse a trabajar. Jordi no se topó esta vez con búhos ni jabalís, sino que se encontró de frente con un rompevidas, un conductor de automóvil embriagado que acabó en un instante con los sueños que Jordi tenía para su hijo Marc. Jordi, sé que encontrarás una bella rama en la que podrás colgar tu alma en paz.

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