Barcelona | El Periódico de Catalunya | Iñaki Gutiérrez Farré |

Consciente de la complejidad que debe tener el sistema informático para controlar el servicio del Bicing y de las dificultades que supone el mantenimiento de las bicis, estoy convencido de que el ayuntamiento habrá de aplicar más inteligencia para superar los inconvenientes que afectan diariamente a miles de usuarios: desde paradas llenas con decenas de personas esperando poder dejar las bicis hasta otras vacías en las que no hay ninguna, sobre todo en horas punta. Paradas donde la mitad de los anclajes están fuera de uso, otras en las que al dejar la bici el sistema no la reconoce y al día siguiente, cuando vas coger otra, te dice que la de ayer no ha sido devuelta. Por lo tanto, propongo al alcalde que practique el closed number (el númerus clausus latino se utiliza escasamente en las escuelas de negocio y desentona con el macarrónico Bicing), mientras haya una flota de 3.000 bicicletas, y que no sigan dando de alta a nuevos socios, porque ya somos 130.000 usuarios –multipliquen la cifra por 24 y sabrán los miles/euros que recaudan las arcas municipales– con los problemas citados. Esto, o ponen 127.000 bicis más en servicio. Veremos qué pasa.

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