Contra lo que consideran una multa excesiva, emprenden una respuesta ‘crititiva’ (crítica más creativa, según explican en su espacio web): ‘aparcar’ objetos cotidianos en semáforos, farolas, bancos, papeleres y árboles. El nombre del proyecto, ’59 euros’, marca el importe exacto que cuesta retirar una bicileta del depósito.

Por el momento, ya han conseguido ‘aparcar’ aceiteras, botas, neveras, un coche teledirigido, un triciclo infantil, cascos, jaulas y hasta lámparas. Algunas de ellas aún permanecen en el lugar en el que fueron aparcadas, como explica Pacotilla, ‘nick’ del administrador del espacio, mientras que la mayoría han sido retiradas después de, en muchos casos, semanas de exposición. “No pienso que esté haciéndole mal a nadie, ni siquiera al Ayuntamiento”, explica, “intento reflexionar en torno a la ciudad”.

Menos ‘bicing’ y más aparcamiento para bicicletas

La iniciativa critica que, durante el último año, se han retirado multitud de bicicletas, sin aviso, en muchos casos, lo que implica que se dañe, al desencadenarla con una radial, la cadena que ata la bicicleta.

A esto le suman que, aunque el número de plazas de aparcamiento para bicicletas han ascendido, “no son suficientes”. Mientras, critican, se multiplican los aparcamientos para Bicing por toda la ciudad.

La iniciativa, además, está teniendo una gran respuesta a través de la red, y la encontramos a través de páginas como Papel continuo. Aunque Pacotilla es el ideólogo del proyecto, es una iniciativa “de código abierto”: quien quiera, que participe. De hecho, esta es una de las finalidades del Proyecto 59€.

 

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