Como además en verano las prioridades informativas cambian, es normal que las cuatro muertes merezcan gran atención de los medios: repetidas imágenes de ruedas retorcidas, artículos de fondo con estadísticas de muertos y heridos anuales, opiniones de columnistas concienciados, cartas al director de familiares de otros accidentados, etc. Si por esa mezcla de casualidad y probabilidad estadística, al día siguiente mueren otros dos ciclistas, nos encontramos con seis muertos en poco tiempo, lo que multiplica las páginas de periódico sobre el tema, incluso algún editorial exigiendo medidas. En los días posteriores, aunque no haya nuevos muertos, es esperable que sí haya heridos, pues todos los días son atropelladas varias personas en bici, y más en verano.

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