Con estos vehículos se acabaron los problemas de aparcamiento Con este vehículo los padres ahorran gasolina, favorecen el medio ambiente y, como no tienen problemas de aparcamiento, llegan a tiempo a su trabajo después de haber dejado a los niños en sus colegios. Los citados empresarios han influido en el transporte urbano con una visión que se ha extendido a todo el país, pues ya tienen filiales en diez ciudades.

“Hace unos diez años, dice Dave Deutsch, nos llamaba la atención que en Amsterdam, capital europea de la bicicleta por excelencia, la gente fuera capaz de gastarse 300 euros en unos zapatos de marca, pero para la bicicleta el presupuesto no pasaba de 25 euros. Y claro, por ese precio se podía comprar de segunda mano a cualquier drogadicto el modelo que acababa de robar a la vuelta de la esquina. Todo el mundo iba en bicicletas oxidadas, incompletas, montadas con piezas de diferente origen. Esto ya ha cambiado”. Dave y Yalçın vieron un nicho en el mercado que han sabido llenar. Ahora se ven bicis de todos los colores con diseño a gusto del consumidor y accesorios de lo más caprichoso.

Pero donde han echado el resto es sobre todo en los modelos familiares. Hacia las ocho de la mañana pedalean madres con sus tacones o padres trajeados con la bici-carro y hasta cuatro niños dentro, camino a la oficina pasando por la escuela. Dave comenta que la prioridad de la Fiestfabriek es la familia: “Tenemos bicis para llevar gemelos, para colocar la sillita de automóvil o incluso cuatro niños y el quinto en la parrilla. Y sobre todo, ofrecemos bicicletas seguras para proteger a los niños en el tráfico. Hacemos las bicis en Turquía y traemos de Alemania llantas de la mejor calidad . El metal es galvanizado para que no se oxide y las pintamos y decoramos del color que quiera el cliente, y lo mismo el carro”.

La Fietsfabriek desde 2005 exporta a EE.UU., Dinamarca, Alemania y Japón. Una bici-carro puede llegar a costar unos 1.500 euros y soporta hasta 150 kg de peso. Un modelo de una sola plaza sale por unos 300 euros. Al principio los transeúntes y automovilistas miraban el fenómeno con simpatía, pero ahora no siempre es así, pues hay quien critica a las canguros que conducen por el medio de la calle entorpeciendo la circulación.

 

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