Barcelona | El País | 13/11/2008

Los ladrones de bicicletas tienen los días contados con SmartLock, el candado de Mike Lambourn. Aparentemente es como todos, un grueso cable que cualquier tenaza puede cortar, pero en este caso, al hacerlo, explota el aire compromido que lleva dentro y un líquido mancha las ropas del ladrón. La bici robada va manchada de un color peculiar que la hace invendible, y en la ropa, incluso lavada, queda una marca de agua indeleble.

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