Barcelona | Terra.org | 20/04/2009

Abril, 2009. Podría ser un titular de la prensa sensacionalista lingüísticamente poco preciso, pero en cualquier caso es una historia real a punto de iniciarse. Y es que en una carrera de bicicletas de creciente prestigio –la Titan Desert, que se iniciará el próximo día 27 de abril hasta el 1 de mayo–, participará un equipo formado por una deportista con discapacidad visual y un vidente. Para colocar dos humanos sobre dos ruedas lógicamente se precisaba de un tándem. Porque está claro que no puede ser de otro modo. Pero los dos enanos que tramaron la idea de mandar a un invidente en bicicleta por el desierto no querían un tándem al uso. Su pretensión era darle al invidente todas las emociones que se ceban en una carrera salvaje por la naturaleza más indomable de la Tierra.  

Buscando un ciclotándem por todo el planeta

Así que los dos enanos buscaron por todo el planeta un invento en el que el invidente fuera pedaleando en la primera posición. De este modo se aseguraban que no sería un ciclista pasivo, sino que sería el primero en sentir el impacto de los baches sin verlos y del curtido de las rachas de viento llenas de polvo.

Pero de eso se trata, porque los dos enanos, en el fondo, lo que querían demostrar al mandar a un invidente en bicicleta por el desierto era que disponemos de la mejor tecnología para que en el deporte de aventura, una persona con discapacidades pueda ser la principal protagonista de todas las sensaciones del deporte extremo.  

 

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