UNA RECOGIDA AL MES

Previamente, patrullas ciclistas de la Guardia Urbana, entre otros cometidos, se encargan de controlar los escombros. Los agentes hacen una lista de los objetos con las direcciones y una vez al mes los recogen. La mayoría de las piezas siguen en el mismo sitio, lo que significa que están abandonadas. El plan se limita a retirar los escombros pero en caso de que los agentes cojan a alguien in fraganti le pueden sancionar con 120 euros por dejar objetos abandonados en el mobiliario de la ciudad, conducta que prohíbe la ordenanza municipal. Por ahora este dispositivo se ha puesto en marcha únicamente en el Eixample, aunque pronto se acabará extendiendo a otros distritos, probablemente a Ciutat Vella. Estos días, los agentes y los operarios de limpieza peinan los barrios de Fort Pienc y de la Sagrada Família y en solo dos jornadas han recogido cuatro carros de súper, seis ruedas de vehículos y 65 cadenas para atar las bicicletas. En próximos semanas, la limpieza se ampliará al Eixample izquierdo.

COSAS DE LA BICI

El intendente de la Guardia Urbana del Eixample, Sergi Amposta, explica que muchos de los utensilios que retiran son de bicicletas o se utilizan para atar esos vehículos, como cadenas y ruedas. Aunque reconoce que pueden encontrarse cualquier cosa enganchada a árboles, farolas y semáforos. Hace unos meses un joven sevillano inició una protesta artística uniendo piezas al mobiliario después de que la Guardia Urbana se le llevara la bici aparcada en la calle. El chico, que publicitó sus hazañas en una web, ató un jarrón con flores, un cochecito de niño pequeño en una parada del Bicing y unas esposas en la fachada de un edificio, entre otros elementos.

 

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