Barcelona | La Vanguardia | JOSEP CORBELLA | 15/03/2009

El despacho de un prestigioso científico como Christian Brander no es el lugar donde uno esperaría encontrar una bici roja. Pero desde que llegó a Catalunya se ha acostumbrado a ir en bici al trabajo, desde su casa en Tiana hasta el hospital de Can Ruti, en Badalona.

Cuando vivía con sus padres en Suiza, ya recorría diez kilómetros por la mañana para ir al instituto, diez a mediodía para volver a comer a casa y otros veinte de ida y vuelta por la tarde. Se llevó la bici a Boston cuando trabajaba en Harvard; “había un tráfico horrible y en invierno llegábamos a 16 bajo cero”. Aquí lo disfruta más. No va por el camino más corto sino que sube a lo alto de la sierra de Marina antes de bajar hacia el hospital. “Me gusta venir por la montaña”, dice. “Me va bien para pensar. Si algún día no vengo en bici, me faltan estos 20 minutos de reflexión“.

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