Después de mucho tiempo de esquivar obstáculos, peatones, perros, coches y hasta tranvías, los ciclistas de Valencia ya tienen un pequeño tramo de la ciudad donde sentirse prioritarios y donde poder circular con toda tranquilidad por la calzada sin que nadie se sienta con derecho a pitarles o insultarles por entorpecer el tráfico o por invadir las aceras. Con este espíritu se inauguró ayer el primer tramo de ciclo calle que abarca las vías de Benicarló y Doctor Vicente Zaragozá en un sentido y las de Mistral, Enrique Navarro, Leonor Jovani y Albocácer, en el contrario. Esta zona consta de 2.100 metros lineales y es la primera dentro de un proyecto más amplio que se presentó en septiembre -a raíz de una propuesta inicial del colectivo Valencia en Bici- y que tiene como objetivo poner en servicio un total de 130 kilómetros de ciclocalles en la ciudad. Hoy por hoy, en cambio, la realidad de Valencia es todavía una amalgama de carriles bici de distinta longitud y ubicación, muchos de los cuales “no se conectan entre sí, y no acaban en ninguna parte” tal y como reconocía en septiembre la propia alcaldesa, Rita Barberá.

Como destaca, Antonio Llópez, uno de los miembros de Valencia en Bici, hay que tener claras las diferencias entre carriles bici y ciclo calles. Él recuerda que ya dio en 1998 unas conferencias sobre las ventajas de éstas últimas y matiza que en ellas la velocidad se limita a 30 kilómetros por hora. Las bicicletas y los vehículos van por la misma calzada, pero son las bicis las que tienen preferencia.

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