Las medidas, propuestas por cierto hace unos meses por la asociación Pedalibre de usuarios de la bicicleta de Madrid, son dos. La primera es la posibilidad de llevar bicicletas en unos soportes exteriores en los autobuses de la EMT (Empresa Municipal de Transportes), por el momento sólo en una línea, pero con la intención explícita de ampliarlo a más lugares con el tiempo.

En la presentación de esta medida, se ha mostrado cómo funciona este sistema, que al principio parece algo farragoso, pero que una vez que lo conoces es bastante fácil de usar. Al evento han acudido un ciclista urbano y una ciclista deportiva, mostrando de esta manera los dos ámbitos más populares de la bicicleta, en las personas de Juan Merallo, portavoz de Pedalibre-ConBici y Marisol Otero, presidenta de Madrid Probici. Entre ambos, el concejal de Movilidad, Pedro Calvo.

Se trata de un sistema que es pionero en Europa, pero que en Norteamérica se utiliza más frecuentemente. Tiene cabida para dos bicicletas por autobús, algo que puede parecer poco, pero no si el sistema se amplía. Una muy buena solución también para quienes no se animan a montar en bicicleta por temor a las cuestas.

El sistema se ha instalado por ahora en los autobuses de la línea 33 (Príncipe Pío-Casa de Campo).

La segunda medida, dentro de un paquete de medidas de accesibilidad al autobús (carritos de la compra, de bebés, de minusválidos, de bolsos de viaje), se permite también a partir de ahora el acceso de las bicicletas plegables dentro del autobús, bajo unas determinadas condiciones, que son las mismas que se propusieron hace un tiempo desde Pedalibre. El manual de acceso al autobús recoge las condiciones de acceso de las bicicletas plegables a los autobuses urbanos de la EMT, y se puede descargar en este enlace

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