Junto a esta conexión, destaca la creación de otros itinerarios “verticales” como el bidireccional que se habilitará entre la plaza Francesc Macià-Urgell-Paral·lel, que conllevará la supresión de un carril de calzada, así como la prolongación de otros “horizontales” muy utilizados por los usuarios, en concreto: Gran Via de les Corts (que quedará conectada entre Plaza d’Espanya y Glòries) y los de las calles Provença (bidireccional), Diputació y Consell de Cent.

De los 28 kilómetros nuevos, 10,3 serán de carriles bidireccionales sobre calzada, de 2,5 metros de anchura (que el Ayuntamiento suma como dobles); 1,6 kilómetros de tipo unidireccional en calzada y 3,8 kilómetros más de bidireccional sobre las acera (también dobles).

Junto a la acera

Para mejorar la seguridad en las intersecciones se hará que los carriles bici discurran junto a la acera en los chaflanes del Eixample en los cruces de aquellas calles donde la bicicleta pueda ir en sentido contrario al tráfico, sin temor así a colisiones con los turismos que quieran girar.

 

En los carriles bidireccionales sobre la calzada se instalará un separador de la zona de coches, y evitar así que sean invadidos por los vehículos a motor y que éstos aparquen sobre los mismos.

El objetivo de esta ampliación de la red -que se llevará a cabo sobre todo en espacio ganado a la calzada- es incrementar la seguridad y la continuidad de los itinerarios, garantizar la fluidez del tráfico, y conectar el Eixample con los distritos de Sant Martí y Ciutat Vella.

Menos plazas de aparcamiento

Estas mejoras tienen, no obstante, un efecto negativo para muchos barceloneses: la supresión de plazas de aparcamiento (aún sin cifrar), sobre todo en el distrito del Eixample, pero, según ha recalcado Narváez, cuando el Ayuntamiento apuesta por la bici lo “hace con todas las consecuencias” y “sin complejos”, aunque ello conlleve quitar espacio para estacionar en la vía pública o elementos que vayan en contra de la seguridad.

La concejal de Prevención, Assumpta Escarp, ha señalado que la extensión del uso de la bici obliga a incrementar la vigilancia de tráfico que afecta a este vehículo, incluida la destinada a evitar que los ciclistas utilicen los carriles en sentido contrario al permitido.

En los cuatro primeros meses de 2008, la Guardia Urbana ha impuesto 698 sanciones a usuarios de bici por saltarse semáforos (1.201 en todo 2007), 1.510 por circular con una moto por el carril bici (3.300 en 2007) y 635 a turismos por aparcar invadiendo estas vías específicas para bici (1.963 el año pasado).

Voces en contra

Tras conocer el alcance del plan, el presidente del grupo de ERC, Jordi Portabella, ha defendido un modelo que no apueste por ampliar la red de carriles bici, sino que abogue por la pacificación del tráfico para que las bicicletas puedan circular tranquilamente por la calzada, compartiendo espacio con los coches.

Por su parte, el Bicicleta Club de Cataluña (BACC) se muestra contrario a la expansión los carriles bidireccionales porque considera que ofrecen más riesgos para los usuarios.

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