En la práctica, el vial está siendo víctima de una planificación que fue complicada por las obras del colector a la altura de Mallorca, pero con un muy mal mantenimiento en el tramo por debajo a la Gran Via. “Para no caerte o mojarte con los charcos que se forman hay que invadir el otro sentido”, explica un usuario acostumbrado a hacer zigzags cada vez que circula en sentido descendente, justo por la zona que está llena de baches. Un comerciante asegura que ha visto ya varias caídas, incluso de peatones que han tratado de cruzar por la zona. El pavimento se ha desprendido irregularmente y el agua de la lluvia o de la limpieza de las calles se acumula permanentemente, salpicando incluso a los viandantes que van por la acera.

EN ESPERA

En todo el tramo, a su paso por Sepúlveda, Floridablanca y demás, el carril bici hace pendiente hacia la acera, lo que se agrava a cada bache que cruza el recorrido. El colofón son los giros a la altura del mercado, igualmente peligrosos. El ayuntamiento no tiene prevista una nueva pavimentación hasta que no finalicen las obras que estrechan Urgell por encima de la avenida de Roma. Mientras tanto, los baches seguirán imposibilitando el uso del carril en algunos tramos. Lo que sí se ha proyectado es ganar, en breve, un carril de aparcamiento junto al de la bici entre Sant Antoni y Paral.lel.

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