Algunos vecinos han salido especialmente perjudicados. Es es el caso obviamente de los de la ronda de Sant Antoni, entre Urgell y Sepúlveda, que de poder aparcar a lado y lado de la calle, han visto como la instalación de las vallas y el inicio de la construcción de las carpas eliminaba de un plumazo unas plazas ya de por sí muy codiciadas, ya que al ser zona limítrofe son compartidas también con Ciutat Vella.

Los comerciantes, a la espera

En otros casos, la eliminación ha sido progresiva. Es el caso de los dos tramos de calle Urgell entre la Ronda y Floridablanca. Primero vino la instalación del carril bici en el lado Llobregat, y desde el martes, la eliminación de plazas en el lado Besòs, al ganarse un carril de circulación para tratar de absorber el tráfico desviado desde la Ronda. En este último caso, las plazas eliminadas han sido todas de zona azul.

Vecinos y comerciantes consultados por este diario denuncian tanto las molestias que todo ello pueda generar como los perjuicios comerciales que pueda ocasionar. Fue imposible obtener respuesta de la empresa municipal gestora del aparcamiento regulado, BSM. Desde la Asociación de Comerciantes de la Ronda de Sant Antoni, su presidente, Josep Iglesias, matizaba con toda asegurando que la pérdida de plazas no es tan grave, dado que el déficit histórico de aparcamiento ya ha hecho que la gente desista, y bien aparque en los parkings subterráneos, o bien acuda en transporte público. A la vez, y como consecuencia positiva, los comerciantes de la zona creen que el corte de la ronda demostrará que los perjuicios para el tráfico no son tan graves, y que «la peatonalización es posible». «Queremos que la Ronda pueda convertirse en un segundo Portal de l´Àngel», una aspiración que Iglesias transmitirá a la concejal del Eixample, Assumpta Escarp, en una reunión que mantendrán esta semana.

 

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