Incidente de una ciclista con un se

Barcelona | El Periódico | Àngels Codina
| 06/05/2009

Bajaba yo en bicicleta por la acera de la calle de Comte d’Urgell, que es muy ancha, y un señor mayor me gritó: “¿Per què no vas pel carril, collons?”. En esta calle hay un carril bici, que yo utilizo a diario salvo el tramo final; he de girar a la izquierda, por la calle de Floridablanca, y en los últimos 20 metros circulo por la acera para evitar cerrar el paso a los ciclistas que vienen detrás. Además, a aquella hora –las nueve de la mañana– apenas hay peatones. El caso es que después de que ese hombre me dijera eso, me puse a pensar en si era una ciclista incívica. Estuve a punto de dar la vuelta y explicarle los argumentos de mi conducta. Y es que, sí, me salto los semáforos en rojo cuando no pasan coches y alguna vez he tenido que esquivar a algún peatón, pero me considero una ciclista responsable.

Finalmente, llegué a la conclusión de que no habría valido la pena, aunque tenía razones para ir por la acera: una moto había invadido el carril bici, como tantas veces lo hacen otras motos y todo tipo de vehículos. También le habría dicho que iba por la acera porque tengo derecho a ello (tiene más de cinco metros de anchura) y le habría preguntado cuántas veces él había cruzado las calles si había poco tráfico. No sé qué me contestaría. Lo que sé es que a raíz de este incidente, tal vez este señor habrá escrito una carta a los diarios y se la habrán publicado –como las de tanta gente “indignada con los ciclistas”–, y con esto no digo que no tengan razón, ni pongo en duda que haya ciclistas irresponsables. Pero no tantos como peatones y conductores. Lo que pasa es que todavía no estamos acostumbrados a convivir con este aluvión de ciclistas.

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